COENZIMA Q10 Y ENFERMEDADES CARDÍACAS
Decíamos en la entrada anterior, que las estatinas bajan el nivel de la coenzima Q10 de las células. Deberíamos ver ahora de qué estamos hablando, qué es la CoQ10 y qué funciones tiene en el organismo. Y para ello, nos basamos en el documento Introducción a la Coenzima Q10 de uno de sus mayores investigadores, el Dr. Peter H. Langsjoen, un documento ya clásico de 1995, colgado en la web de la Universidad de Washington y al que nos remitimos para las referencias bibliográficas.
Según este investigador, la CoQ10, también llmada ubiquinona, es algo parecido a una vitamina, que se sintetiza en las propias células y que también está presente en algunos alimentos. El anillo quinona que tiene es de extrema importancia para todos los seres vivos (ubiquinona en las mitocondrias de los animales; plastoquinona , en los cloroplastos de las plantas; y menaquinona en las bacterias) porque interviene en la producción de la adenina-tri-fosfato (ATP), que es la energía que necesitan todas las células.
Pero la ”fabricación” por el organismo de su propia CoQ10 es un proceso de 17 pasos que requiere que se disponga de al menos ocho vitaminas y algunos minerales, por lo que es un proceso muy vulnerable. El profesor Karl Folkers, otro importantísimo investigador de esta coenzima, mantenía que es casi universal la ingesta insuficiente de tales vitaminas y minerales y que, como consecuencia, existía en las personas un desequilibrio en la biosíntesis de CoQ10. Lo que podría significar que los niveles en sangre considerados normales no lo sean realmente y que los muy bajo niveles de esta coenzima observados en estados avanzados de ciertas enfermedades representen sólo la punta del iceberg de su deficiencia.
Las estatinas usadas para bajar los niveles altos de colesterol mediante el bloqueo de la síntesis de colesterol, también bloquean la biosíntesis de CoQ10, ya que ambos comparten parte de los 17 procesos de los que hablamos antes.
Se sabe que en las células del músculo cardíaco se concentra una gran cantidad de CoQ10 debido a las grandes dosis de energía que requieren para hacer su trabajo. Durante los pasados 14 años, afirmaba el Dr. Langsjoen , la gran mayoría de trabajos clínicos realizados con esta coenzima se ha centrado en enfermedades cardíacas. Especialmente, se ha correlacionado la insuficiencia cardíaca congestiva con niveles bajos en sangre y tejidos de CoQ10. La gravedad de la insuficiencia cardíaca se correlaciona con la gravedad de la deficiencia de CoQ10. El investigador continuaba exponiendo ensayos clínicos realizados que avalaban sus afirmaciones, entre ellos citaba que desde 1976 a 1993 se celebraron ocho simposios internacionales sobre aspectos biomédicos y clínicos de CoQ10 en los que se presentaron 300 estudios presentados por aproximadamente 200 médicos y científicos de 18 diferentes países. La mayoría de los estudios clínicos se referían al tratamiento de enfermedades cardíacas y fueron consistentes en sus conclusiones: que el tratamiento con CoQ10 mejoraba significativamente la función muscular cardíaca y no producía efectos adversos o interacciones con otros fármacos.
El mismo documento contiene una sección de “Preguntas y Respuestas” habituales. Una de esas preguntas es que si la coenzima Q10 es tan efectiva en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, por qué no se utiliza más en ese país (se refiere a EEUU).
Y dice el Dr. Langsjoen que la respuesta se encuentra en el campo de la política y el marketing y no en el de la Ciencia o la Medicina, que la polémica en torno a CoQ10 es también política y económica puesto que en los 30 años previos de investigación sobre la CoQ10 ésta había sido coherente y consistente y había estado libre de esa gran controversia. “Aunque no es la primera vez que un descubrimiento fundamental y clínicamente importante se ha producido sin el respaldo de una empresa farmacéutica, este es el primer descubrimiento de este tipo que altera radicalmente la forma en que los médicos deben considerar la enfermedad. Mientras que la industria farmacéutica hace un buen trabajo con el médico y con la educación del paciente sobre sus nuevos productos, los distribuidores de CoQ10 no son tan eficaces. Esta educación es muy costosa y sólo se puede hacer con la expectativa razonable de beneficio protegido por patente. CoQ10 no es patentable. El descubrimiento de CoQ10 se hizo principalmente con el apoyo del Instituto Nacional del Corazón del NIH (Instituto Nacional de Salud) en el Instituto de Investigación de Enzimas de la Universidad de Wisconsin”.
En la web del Dr. John T. A. Ely, también de la Universidad de Washington, existe el artículo Actualización Urgente sobre la Ubiquinona (Coenzima Q10), en el que este otro investigador expone los beneficios de la ubiquinona en casos de ataques cardíacos. Cierra su artículo preguntado, con un admirable humanitarismo:
"¿No pueden los médicos y los lectores de este sitio web ayudar a estimular una base de evaluación de este sencillo tratamiento inocuo? Hacemos hincapié en que no estamos aconsejando a la gente a autotratarse. Sin embargo, todos deben darse cuenta de que, cada año en los EE.UU., más de 650.000 familias tienen a un ser querido hospitalizado por accidente cerebrovascular. Sólo una cuarta parte de ellos escapan de la muerte o de la incapacidad permanente. Las familias tienen derecho a saber que existe la ubiquinona en su tienda de alimentos saludables, que tiene las propiedades descritas anteriormente y que parece probable que evite pronósticos trágicos. Si usted pasa esta información a estas familias, muchas, en su desesperación, pueden elegir ubiquinona. Le solicitamos que usted sugiera: (1) que se haga con la mejor supervisión posible de una medicina preventiva de mente abierta (y que tales médicos sean conscientes de este sitio web), y (2) que el médico supervisor informe por correo electrónico (apresi @ AOL . com) de la identificación del paciente, la fecha del accidente cerebrovascular, el centro de tratamiento del accidente cerebrovascular, el pronóstico, el tiempo de demora antes de administrar ubiquinona (ingestión o intubación), dosis, incluyendo la de otros agentes, y los progresos de hasta 4 semanas después de un accidente cerebrovascular".
Todo lo anterior, para terminar, resulta bastante confuso: Para prevenir enfermedades cardiovasculares, se prescriben estatinas a personas sanas que sólo tienen elevado el nivel de colesterol (según los niveles acordados como óptimos). Pero las estatinas bajan no sólo los niveles de colesterol, sino también los de coenzima Q10, que es necesaria para mantener la salud cardíaca. ¿Tiene sentido?
El Instituto Nacional de la Salud de EE.UU.(NIH)admite en Medline que pueden existir deficiencias de esta coenzima y que puede necesitarse suplementar o incrementar su ingesta. De la treintena de enfermedades para las que podría estar indicada y de las que ya existen estudios preliminares, el NIH sólo parece admitir su efectividad para la hipertensión, ya que le otorga un grado de evidencia tipo B y advierte de que, entre los efectos secundarios por la toma de la coenzima,que "puede reducir la presión arterial y se recomienda precaución en pacientes con la presión arterial baja". De las demás, en general, se limita a señalar que "se necesitan mayores investigaciones". Pero mucho nos tememos que la evidencia sobre sus efectos beneficiosos permanezca siempre, siempre, en estudio.
HEMOS QUERIDO DECIR: MAYO 2012
Hace 23 horas