03/06/2009

Más razones contra los transgénicos: los niños bandera

Me lo dicen y no me lo creo. Tengo que irme inmediatamente a confirmar la noticia y, desolada, compruebo que lo que me han contado es verdad: que sí existen los niños bandera, niños jornaleros que, en Argentina, trabajan marcando con un trapo atado a un palo, como una bandera, la línea por donde el día anterior pasó el avión que fumiga los campos de soja en vuelo rasante. Así se orienta el piloto para lanzar otra ráfaga de plaguicida que cae no sólo sobre la soja sino también sobre los niños, produciéndoles graves afecciones en los ojos, la garganta, la piel… Es glifosato, el Round-up de Monsanto, el que dicen que causa cáncer y malformaciones en los fetos.

Me indigno y pienso cómo es posible que compremos ni un solo producto que contenga esa soja transgénica.

Reproduzco a continuación una entrevista a dos de estos jóvenes “banderilleros”. La entrevista es de septiembre de 2006, pero la práctica continúa: esta otra es del pasado mes de abril, El "mosquito" del que hablan los jóvenes es la avioneta de fumigación.

LAS PETACAS: USAN "CHICOS BANDERA" PARA LA APLICACIÓN DE AGROQUÍMICOS

Los menores se paran donde cae la nube de plaguicida y marcan el lugar por el que debe volver el fumigador.

Las Petacas. En el marco de la cobertura en esta localidad para tratar la lucha que los Vecinos Autoconvocados mantienen para preservar el medio ambiente, y poco después de que los ambientalistas visitaran la comuna para manifestar sus reclamos, LaCapital dialogó con dos hermanos, de 14 y 16 años, que realizan tareas de "banderilleros". En un impactante testimonio los jóvenes relataron cómo es el oficio de guía que hacen en los campos cuando son rociados con agroquímicos.

La situación que relatan –más allá de estar reñida con la legislación laboral que prohíbe emplear a menores para trabajos insalubres y limita el tiempo de las tareas– violenta hasta la indignación porque vulnera los principios que todo ser humano debe enarbolar en señal de respeto por el prójimo; todo en nombre del desarrollo económico que en ciertos ámbitos parece justificar cualquier método.

- ¿Cómo es el trabajo de banderillero?

– Entrevistado 1: Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama "esquinero". Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el "mosquito", desde el punto del medio de la máquina y pararse allí.

- ¿A cuántos metros pasa el mosquito de ustedes?

– Dos o tres metros.

- ¿Qué productos usan?

– Randap, a veces 2-4 D. Tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo. A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara.

- ¿Usan guantes o protección?

– No, no nos dan nada de eso.

- ¿Cuanto les pagan?

– Entrevistado 2: Con el "mosquito" pagan de 20 a 25 centavos la hectárea y con tractor 50 centavos. La diferencia es que el tractor va más lerdo. Con el "mosquito" hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta.

- ¿Cuánto trabajan?

– E.1: Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor.

- ¿Los buscan siempre?

– E.2: Sí, vamos nosotros y otros dos chicos que viven acá cerca. Trabajamos más o menos tres veces a la semana en tiempos de fumigación.

- ¿Ustedes saben que esos líquidos les pueden hacer mal?

– E.2: Sí, lo aprendí en primer año de la escuela.

- ¿Qué les puede pasar?

– E.2: Que tengamos cáncer. – E.1: Cuando volvemos tengo dolor de cabeza y de estómago y cuando estamos ahí también.

- ¿Eso lo hablaron con la gente que los contrata?

– E.2: No.

- ¿Ellos no les preguntan nada?

– E.1: No.

- ¿Cuánto hace que trabajan?

– E.2: Hace tres o cuatro años. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza. A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. – E.1: Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza.

- ¿Quién los contrata?

– E.2: Nos buscan dos productores. Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital.

- ¿Donde lavan los "mosquitos"?

– E.1: A veces los lavan en el campo o atrás de nuestra casas. Ahí nomás, donde antes sacábamos el agua para tomar.

- ¿El trabajo es pesado?

– E.2: Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día. No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados. Los productores no nos dan nada, nosotros llevamos una botella de agua.

- ¿Se te pasa enseguida el dolor de cabeza?

– E.1: No, tengo que venir a mi casa y tomarme una pastilla. – E.2: A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso. La primera vez que me pasó fue antes de trabajar de banderillero, fue la primera vez que me acerqué a los líquidos.
El padre de los jóvenes también participaba en esas tareas pero tuvo que abandonar por razones de salud. "No voy más a las fumigaciones porque me agarra una hinchazón insoportable en todo el estómago", indicó.

- ¿Qué decidieron hacer con los chicos?

– Padre: Yo sabía que a ellos les iba a hacer mal a la salud. Así que apenas pude les dije que no vayan más. Total trabajan por una miseria? pero hay veces que no tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo.

Sobre el final, uno de los chicos manifestó que "en caso de que no tengamos otra cosa y necesitemos plata, volveremos de bandera en la próxima temporada".
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RedProteger

Y si ahora quieres ver qué productos de los que se compran habitualmente en España contienen transgénicos, échale una ojeada a la Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos de Greenpeace